El actor argentino más taquillero del momento, Ricardo Darín, está dando que hablar no solo por el sonado éxito de su última película, "Tesis sobre un homicidio", sino por sus declaraciones: "Ha llegado el momento de que los países que quieren a sus gentes establezcan un nuevo orden de prioridades. La vida de las personas no puede estar en quinto lugar".
"Yo soy un privilegiado, a mí trabajo no me falta, mis quejas nunca son a título personal", se apresura a explicar a Efe el actor Ricardo Darín desde su mirada más azul y más franca.
Acaba de comenzar una dura jornada de promoción pero no elude ninguna respuesta: "Cuando digo lo que pienso respondo más a una sensación térmica de lo que le pasa a la gente, porque en realidad esto es un anexo a los que tenemos una posición pública y nos ponen un micrófono delante, una cámara, y decimos lo que muchos piensan", asegura.
Darín es así. Tan pronto se pregunta por el modo en que pudo crecer tanto el patrimonio del matrimonio Kirchner como protesta por ese afán de los nuevos tiempos de colocar a la gente a favor o en contra de unos y de otros.
"Están los que cortan el bacalao, y los que lo consumen; los que dictan cómo son las reglas del juego y los que tenemos que jugar. Creo que hay una concentración de riqueza absolutamente perversa, que ha desnivelado muchísimo la balanza y es el momento de que los países que quieren a sus gentes se replanteen las cosas y establezcan un nuevo orden de prioridad porque la vida de las personas no puede estar en quinto o sexto lugar".
Para el argentino, actor imprescindible para directores como Fabián Bielinsky, Eduardo Mignogna, Pablo Trapero o Juan José Campanella, el peor de los males es "quedarse petrificados, muertos de miedo, escondidos en un rincón del cuarto".
"Hay una mezcla de factores; está el miedo, el agobio, el perder fuerzas y pensar que eso es lo peor. Pero los países no cierran, no son empresas, no bajan la cortina: hay que encontrar el modo de salir y eso se consigue manifestándose, hablando, contándose y dejando circunstancialmente las pequeñas diferencias a un lado".
A sus 56 años y una impresionante carrera con más de cuarenta títulos a sus espaldas, el actor se sacude los piropos con una luminosa y cautivadora sonrisa: "Yo siempre dije que es mejor ser una promesa que un consagrado, porque en el primer caso todo está por descubrir y en el otro, cuando no defraudas, oyes cosas como 'Darín, como siempre...', es decir, que me pasan por alto".
Alicia G.Arribas.
Efe-Reportajes.
http://es-us.noticias.yahoo.com/dar%C3%ADn-moja-142136637.html


























Você precisa ser um membro de LA PÁTRIA GRANDE para adicionar comentários!